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Ushuaia

Reconversión del régimen industrial fueguino

19640 abarcaría a la pesca, el turismo y la petroquímica

El editorial del diario La Nación del día de ayer está dedicado al tema del régimen industrial de Tierra del Fuego y el plan que el gobierno nacional tendría para él. "Se estarían proyectando algunos cambios en el régimen de promoción fueguino, permitiendo fabricar allí televisores, equipos de aire acondicionado y teléfonos celulares, mientras que podrían utilizarse las licencias automáticas para importar sin restricciones computadoras, equipos de audio y microondas", dice el artículo, el que también hace hincapié en el interés del macrismo de impulsar otras industrias distintas a la electrónica, como la pesca, el turismo, la petroquímica, la forestal y los servicios que pueda prestar un puerto de apoyo antártico.

La reconversión del régimen industrial de Tierra del Fuego implicaría el impulso de otras industrias como la pesca, el turismo, la petroquímica.

Buenos Aires.- Entre los varios desafíos que impone la situación económica heredada, está el de ganar competitividad. El camino por seguir comprende impulsar la inversión acompañada de tecnología, pero también y principalmente la reconversión de actividades y sectores poco o nada competitivos. Un claro ejemplo es el de la producción de teléfonos celulares, computadoras y componentes electrónicos. Recientemente, el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, se refirió al "problema" que significa Tierra del Fuego para el desarrollo tecnológico de la Argentina. Las reacciones en contrario no se hicieron esperar. Resultan comprensibles, no tanto porque pudiera haber alguna falta de veracidad en los dichos del ministro, sino por el lógico temor que genera cualquier posible cambio en las prerrogativas con las que hoy cuenta su industria, que pudiera afectar las fuentes de trabajo. Esas repercusiones llevaron al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, a garantizar la continuidad, aunque con cambios, del régimen industrial del que goza esa provincia.

Adquirir hoy en la Argentina un teléfono celular o una computadora resulta mucho más caro que comprarlos en el exterior. El llamado Polo Tecnológico de Tierra del Fuego es criticado por la utilización de una altísima proporción de insumos importados para, en definitiva, terminar ensamblándolos con muy escaso valor agregado. Si bien el régimen fue pensado para desarrollar y habitar un territorio mediante radicaciones industriales de tecnología avanzada, el ministro Aguad observó el alto costo con el que actualmente termina produciendo y comercializando ese polo.

El régimen promocional de Tierra del Fuego fue creado por ley hace 44 años con el objetivo de atraer inversiones productivas y ocupación hacia la isla. En ese sentido, el efecto fue notable. A principios de los años 70, Tierra del Fuego contaba con una población de unos 7000 habitantes. Hoy, viven allí más de 140.000 personas y el polo industrial cuenta con casi 20.000 empleados. Esta claro que la isla se pobló, pero el conjunto del país que subsidia ese régimen, está enfrentando las consecuencias de una industria con un escaso perfil productivo genuino, dedicada mayormente al ensamblaje, agregando costos a productos procedentes de otros países.

Durante el gobierno kirchnerista, la propia Secretaría de Industria concedía los beneficios impositivos tras verificar la incorporación de exigencias mínimas de producción local. Bastaba -y aún hoy basta, pues el régimen no ha cambiado- con que los componentes para determinar si un producto es originario de Tierra del Fuego incluyeran pruebas, verificaciones visuales, publicidad, seguros, etiquetas varias, certificados de garantía y manual de instrucciones. Algo muy poco productivo teniendo en cuenta que el régimen promocional implica para el país un altísimo costo fiscal, que ya supera los $ 30.000 millones anuales. Los fabricantes no pagan IVA, ganancias ni derechos de importación.

En un reciente viaje a esa provincia, el ministro Frigerio dio las primeras pistas de lo que el gobierno de Mauricio Macri aspira a concretar: "Tierra del Fuego está para mucho más que la promoción industrial. Con eso solo no alcanza. Se necesita generar otras posibilidades". El propósito parece ser, en esencia, la diversificación de la matriz productiva de la isla.

Ha trascendido que se avanza oficialmente en un Plan Productivo Nacional, trabajado a nivel interministerial en un proceso gradual. Su objetivo sería transformar varios sectores que producen bienes transables (que se exportan o compiten con la importación) y que exponen actualmente una baja competitividad. Entre ellos están la producción de telefonía celular, computadoras y prendas de vestir. Son los casos más evidentes en los que los precios son mucho más elevados en nuestro país que en otras partes del mundo.

El tema se discute en el Gobierno desde hace varios meses y la atención se centra en reducir costos trabajando sobre los márgenes de financiamiento y los impuestos. Por otro lado, se estudia fomentar en ese distrito las industrias de la pesca, el turismo, la petroquímica, la forestal y los servicios que pueda prestar un puerto de apoyo antártico. Se estarían proyectando algunos cambios en el régimen de promoción fueguino, permitiendo fabricar allí televisores, equipos de aire acondicionado y teléfonos celulares, mientras que podrían utilizarse las licencias automáticas para importar sin restricciones computadoras, equipos de audio y microondas.

Como hemos sostenido desde estas columnas, la viabilidad de este régimen de promoción debería condicionarse a una mejora en la competitividad y a la vez una mayor integración y valor agregado fabril.

La adecuación debería exigir que los bienes y servicios producidos en la isla y su consecuente cadena de comercialización en el país se adecuen, por ejemplo, a los precios que pagan los consumidores brasileños por esos mismos bienes producidos en Manaos. Así, la tan ansiada competitividad debería llegar rápidamente a los precios del Mercosur para pensar entonces en nuevos desafíos, como lograr los valores que por esos mismos productos los consumidores pagan en los países de la Alianza del Pacífico. Desde ya, todo cambio debe permitir una gradualidad que contemple la adaptación de quienes trabajan, habitan y producen en Tierra del Fuego.


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