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El tablero político se sacude

Rumbo al 2027: internas, alianzas y estrategias

Peronismo fragmentado, libertarios en ascenso, una tercera vía en ciernes y partidos tradicionales en riesgo de extinción. Todos los movimientos de cara a las elecciones generales se dan en medio de un contexto económico crítico con la provincia devastada y un gobierno en retirada.

De izquierda a derecha: Jorge Lechman/Chispita Fadu – Santiago Pauli/ Agustín Coto – Walter Vuoto /Gustavo Melella y Martín Pérez y Daniel Harrintong (IA)

Aunque todavía falta más de un año para las elecciones generales que se celebrarán a fines de 2027, prácticamente todo el arco político fueguino ya activó sus motores. Cada decisión, ya sea en el ámbito municipal, provincial o legislativo, tiene un claro propósito electoral: nada se deja al azar y todos, sin excepción, se mueven en “modo campaña”.

En el universo peronista, las diferencias internas están a la orden del día. Por un lado, Martín Pérez –quien no puede ser reelegido como intendente de Río Grande– puso proa a la gobernación. Por el otro, el tándem conformado por el gobernador Gustavo Melella y el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, también aspiran al mismo objetivo, aunque con un inconveniente: ambos pretenden la Gobernación y deberán resolver esa superposición de intereses.

Para que Melella pueda ser nuevamente candidato, primero debe sortear el escollo de la reforma constitucional, un tema que muchos dan por superado o directamente descartado. El gobernador, sin embargo, se muestra expectante y, como buen cristiano, no pierde la fe en un milagro institucional. Pero si hay alguien que parece convencido de que Melella no podrá ser de la partida, ese es justamente su socio Walter Vuoto. De lo contrario, no se entiende que, apenas anunciado el “reencuentro” político, el intendente de Ushuaia haya puesto en marcha su propia campaña a la Gobernación.

La alianza entre Vuoto y Melella se sostiene, más que por ideología, por un ingrediente casi excluyente: lo económico. Ambos quieren ser gobernador, pero sus deseos chocan con una realidad, uno depende del otro. En los últimos días, el vuotismo hizo circular en los medios afines –que reciben jugosas pautas oficiales– la versión de que el acuerdo con Melella trasciende la Gobernación. Según ese relato, el gobernador intentaría regresar a la intendencia de Río Grande, mientras Vuoto colocaría a su hermana Victoria o, en su defecto, a su actual jefa de gabinete, Yesica Garay, como candidata en Ushuaia. En esa arquitectura, el sector del legislador Juan Carlos Pino no es tenido en cuenta. “Pino ya cobró su parte con la reelección de su mujer, Cristina López; ella fue la moneda de cambio, ahora le toca apoyar lo que nosotros propongamos”, confió a este medio un viejo secretario del municipio capitalino.

Mientras tanto, Martín Pérez avanza con su proyecto provincial junto al intendente de Tolhuin, Daniel Harrington, aunque su influencia llega hasta el paso Garibaldi. Más allá de ese límite geográfico, las especulaciones se tejen a diario: Pérez hurga en un abanico de posibilidades en busca del mejor aliado que le permita hacer pie en la capital provincial. En ese juego de especulaciones aparece el legislador Juan Carlos Pino, con sus eternos deseos de ser candidato a intendente en Ushuaia. Pino, esposo de la senadora Cristina López, dice ser el heredero natural en caso de que Vuoto salte a la Gobernación. Otro que se anotó a último momento el ex legislador Ricardo Furlan, quien en su primera entrevista tras anunciar su postulación se deshizo en elogios hacia Martín Pérez.

Sin embargo, Pérez no tiene mucho más para explorar dentro del mundo peronista. Por eso, su búsqueda se orienta hacia un sector externo al PJ. Muchos hablan de una posible alianza con el MOPOF (Movimiento Popular Fueguino), que llevaría al lanzado “Loli” Löfler como candidato en Río Grande y abriría la lista de legisladores en toda la provincia.

Por el lado del sector de Melella, los planes varían según el interlocutor. El jefe de Gabinete, Jorge Canals, imagina al gobernador yendo por su reelección y asegura que aún hay tiempo para convocar a una elección constituyente, confiando en que la Justicia le dará la razón. Canals parece ser uno de los pocos ministros que aún cree en esa posibilidad; el resto del gabinete lo mira como quien ve aparecer una nave nodriza.

La explicación de la eventual candidatura de Melella obedecería a la necesidad de ubicarlo en un cargo que genere expectativas a futuro, inscribiendo su postulación en la lógica de la supervivencia política. Melella llega a esta instancia inmerso en una enorme soledad, y el abrazo con Vuoto también debe leerse en ese contexto.

Como no podía faltar en estos tiempos, aparecieron dos encuestas nacionales –aún en proceso de cierre– con números similares. Este medio pudo acceder a un trabajo que no mide posicionamientos individuales, sino intención por espacios. Cuando se pregunta al entrevistado si votaría a un candidato de La Libertad Avanza, del kirchnerismo o de otro partido que no sea de izquierda ni de derecha, el resultado sorprende: la “vía del medio” supera el 50 % de la intención de voto. Un 10 % no se expresa, y LLA saca una leve ventaja sobre el kirchnerismo o el PJ en todas sus variantes. Es decir, la gente no quiere un candidato de derecha, pero tampoco uno de izquierda. Este dato despertó en “Somos Fueguinos” las ilusiones de colarse entre las dos fuerzas en puja (LLA-Kirchnerismo) y es allí donde anidan las esperanzas de Jorge Lechman quien se muestra  como candidato provincial, representando esa tercera vía electoral.

Más allá de las encuestas, a “Somos Fueguinos” le pasa lo mismo que a otros espacios. En Ushuaia, el tándem “Chispita” Fadul–Jorge Lechman arrastra un buen caudal de votos, pero la pata floja está en Río Grande, donde el legislador Raúl Von der Thusen pelea por hacer pie en las bases electorales.

Quienes se mantienen agazapados y sin abrir mucho el juego son los referentes de La Libertad Avanza. Por ahora, las “fuerzas del cielo” vienen abriendo locales de campaña en distintos puntos de la provincia. Sentados sobre el último triunfo electoral, LLA tiene dos candidatos con firmes aspiraciones a la Gobernación, el senador Agustín Coto y el diputado Santiago Pauli. Todo indica que la decisión final estará en manos de la Casa Rosada, desde donde prometen ordenar el partido de cara al 2027. LLA ya adelantó que presentará candidatos en todos los estamentos provinciales y municipales. Los antecedentes electorales los favorecen, en las presidenciales, Milei obtuvo el 55,7 % de los votos fueguinos, mientras que su rival, Sergio Massa –candidato del kirchnerismo y de los Löfler en Tierra del Fuego– sacó el 44,3 %. Cuando LLA puso nombres propios en las listas, también ganó en toda la provincia y esto ocurrió hace apenas un año atrás.

El Partido Verde, espacio político exclusivo de la familia Colazo, atraviesa un problema de cara a las nuevas elecciones. Desde la banca de Laura Colazo no se construyó nada interesante en materia política; su paso por la Legislatura, pese a tener dos mandatos, no logró articular políticas que le devuelvan al “Partido Verde” el protagonismo que supo tener en el pasado reciente. El poco interés que despierta obligó al propio Jorge Colazo a retomar las famosas caminatas en Río Grande, en un intento de atraer parte del núcleo duro que supo tener el “colasismo”. Por lo pronto, el PV se repliega en el norte de la provincia en busca de una nueva alianza que lo coloque en la cartelera política fueguina.

Por el lado del radicalismo, las cosas no marchan mucho mejor. El partido que preside el concejal Maximiliano Ibars puja por no desaparecer del escenario. Atrás quedaron los días en que el centenario partido mandaba en gran parte de la provincia. Para colmo, el actual legislador por FORJA, Federico Sciurano, está en la búsqueda de apoyo para lograr su regreso al comité de Ushuaia. Sciurano sabe de la debilidad del radicalismo y cree que su “regreso” puede significar el retorno del “héroe” que rescate a la UCR del abismo, a cambio el legislador imagina que con este gesto, borrar de la memoria colectiva de sus correligionarios su actual pertenencia al kirchnerismo. Este dilema es el que atraviesa quienes manejan el partido. También están los que ven en la candidatura anunciada por Sciurano un mensaje dirigido al corazón del gobierno de Melella. Sea como fuere, si la UCR está al borde de la extinción, un regreso del ex intendente después de su paso por el kirchnerismo sería como obtener un certificado de defunción por adelantado.

Para muchos el panorama político lo domina la interna del PJ. El Mopof, que ya se largó en Río Grande, aguarda por sus “negociados” que lo dejen cerca del poder en la provincia; “Somos Fueguinos” busca plantarse como la alternativa entre los libertarios y el kirchnerismo; mientras que La Libertad Avanza se apoya en los números que la favorecen y espera por Milei y su milagro económico.

Todo indica que los tiempos políticos se adelantaron. Mientras tanto, la provincia está sentada sobre un polvorín: déficit récord, viviendo de adelantos de coparticipación, despidos masivos en los campos petroleros y en las fábricas electrónicas, sin clases, con un sistema de salud bloqueado y obras paralizadas. En ese contexto, el tablero político sigue moviéndose con muchas promesas de solución, en medio de una crisis galopante.

 

 

 

 


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