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Durante la última semana, las principales consultoras del país ajustaron drásticamente a la baja sus cálculos para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto. El nuevo piso estimado ronda el 1,6%, mientras que el techo no superaría el 1,9%, lo que significaría un retorno a los valores registrados en junio de 2025 y una marcada desaceleración frente al 2,1% de julio.
El motor principal de esta moderación es el rubro de alimentos y bebidas, que mostró un dinamismo significativamente menor durante las últimas semanas. La consultora Eco Go, por ejemplo, detectó un incremento de solo el 0,3% en la segunda semana del mes, lo que la llevó a proyectar un IPC general del 1,6%. Analytica respalda esta visión al señalar que el promedio de cuatro semanas de su relevamiento arroja un alza del 1,7%, con aumentos particularmente acotados en carnes, derivados y frutas, que contrastan con los registros de meses anteriores.
En el extremo más conservador, EconViews mantiene su proyección en el 1,9%, aunque su economista jefe, Alejandro Giacoia, admite que existe riesgo de que el número termine siendo una décima menor, gracias a la estabilización de los precios estacionales vinculados al turismo y la recreación, que habían impactado con fuerza en julio por las vacaciones de invierno.
Desde el oficialismo, el optimismo es notorio. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, aseguró que las mediciones de alta frecuencia son "auspiciosas" y que la inflación de agosto podría ser incluso inferior al 1,9%, superando las expectativas de junio. Bausili vinculó esta mejora con la desaparición de las presiones cambiarias y monetarias que afectaron el primer trimestre del año y adelantó que las expectativas del mercado para el cierre de 2026 ya se ubican en el 30%, con una proyección del 20% para 2027.
El Gobierno, por su parte, insiste en que la volatilidad inflacionaria del último año tuvo un trasfondo político vinculado al triunfo electoral en la Ciudad de Buenos Aires, pero considera que ese efecto ya se disipó. Como anticipo adicional, el índice de precios mayoristas (IPIM) de julio ya había marcado un 0,8%, un dato que el presidente Javier Milei celebró por considerarlo un termómetro adelantado de la tendencia minorista, aunque se aclara que este indicador no contempla el impacto de los servicios.
El mercado financiero y los analistas permanecen ahora a la espera de la confirmación oficial del INDEC, que definirá si agosto consolida el quiebre de la tendencia alcista y sienta las bases para una nueva meseta de precios en lo que resta del año.
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