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Del silencio y la mentira a reconocer la crisis

El fantasma del default y la reforma de la Constitución

De sostener que la “crisis fueguina” era un problema financiero transitorio a tener que asumir la realidad de un déficit superior a los $226.000 millones. El giro en el discurso oficial, que obligó al gobierno decir la verdad, no fue otra cosa que la mismísima realidad que colocó al gestión de Melella en las puertas del default económico. La reforma de la Constitución paso a segundo plano. ¿Se viene el pago de salarios y jubilaciones en cuota?

Lo que hace menos de tres semanas era un discurso sin menciones concretas a la crisis, hoy se traduce en un reconocimiento explícito de un déficit superior a los $226.000 millones. Fuentes del ministerio de economía advierten que el Estado provincial atraviesa su peor momento financiero en años, con un escenario que acerca el fantasma del default financiero. Es decir parálisis total en los pagos de proveedores y un estudio para el pago en cuotas de salarios y jubilaciones. Este es el panorama económico que enfrente Melella.

Durante la apertura de sesiones legislativas, el gobernador evitó detallar el estado de las cuentas públicas y sorprendió al deslizar la posibilidad de avanzar en una reforma constitucional. En aquel momento, no hubo advertencias sobre el desequilibrio económico. Sin embargo, en pocos días de ese acto formal, el ministro de Economía, Alejandro Barroso, expuso ante la comisión de Presupuesto un diagnóstico radicalmente opuesto: déficit acumulado por más de $226.000 millones, una deuda flotante en crecimiento sostenido y serias dificultades para garantizar el funcionamiento básico del Estado.

Según pudo reconstruir TDFonline a partir de fuentes cercanas a la Legislatura, el cambio de tono no fue casual. “Hubo una decisión política de contener el relato hasta que los números ya no pudieron esconderse más”, señaló un colaborador. Lo que inicialmente fue silencio, hoy se traduce en alertas concretas:

Las creciente dificultad para cumplir con los pagos a proveedores, el riesgo inminente de abonar los salarios estatales en cuotas y las restricciones severas en el funcionamiento del aparato público, son algunos de los primeros síntomas que sobrevuelan en palacio de hacienda comandado por un asustado ministro de economía Alejandro Barroso.

El diagnóstico en ámbitos legislativos es unánime: el Gobierno pasó de evitar el tema a administrar una crisis que ya estaba instalada, pero que recién ahora se reconoce con crudeza.

Medidas de corto plazo

Ante la magnitud del desequilibrio, desde el Ministerio de Economía comenzaron a analizarse herramientas de corto plazo para sostener las finanzas. Entre ellas se mencionan la emisión de letras para cubrir el déficit, la evaluación de nuevos impuestos y la reprogramación de pagos. No obstante, fuentes consultadas por TDFonline advierten que estas medidas no resuelven el problema estructural.

“Se busca ganar tiempo, pero el problema de fondo sigue intacto: el Estado creció por encima de su capacidad de financiamiento y la caída de recursos no encuentra reemplazo”, explicó un analista económico un viejo conocido de Economía

Un Estado en retroceso

El giro en menos de tres semanas deja una pregunta inevitable que circula en los pasillos legislativos y en las redacciones periodísticas: ¿fue falta de previsión o una decisión política de ocultar la gravedad de la crisis? Hoy, con los números sobre la mesa, el desafío de Melella ya no es discursivo sino urgente: evitar que la provincia avance hacia un escenario de mayor deterioro económico y social, con el fantasma del default acechando cada decisión.

 


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