
Procesando. Por favor aguarde...
Para Melella, basta con tener un relato que ubique al presidente Javier Milei como responsable la crisis, como para seguir tensando las relaciones Nación-provincia.
Con la única puerta entre abierta, la del ministerio del Interior, la relación entre el gobernador y el presidente se mantiene en el frízer.
Lo cierto es que mientras la enorme mayoría de los mandatarios se aprestan a discutir frente a mismísimo Milei los recursos provinciales, la ausencia de Melella contrasta con la realidad fueguina y no es para menos, el gobernador privilegia las diferencias ideológicas por sobre la realidad económicas.
Lo cierto es que en las cercanías de Milei juran que el inquilino del Sillón de Rivadavia dijo en las últimas horas en la intimidad que está dispuesto a tener una nueva ronda de encuentros mano a mano con líderes provinciales. Pero no todos estarán, otra vez serían excluidos Kicillof y los otros tres opositores duros de Formosa, La Rioja y Tierra del Fuego. Por ahora, a estos gobernadores, la contención la sigue haciendo bajo el radar el ministro del Interior Diego Santilli,
2026 llegó con un combo complicado: actividad golpeada en la mayoría de los rubros y caída de la recaudación nacional. Los números hablan por sí solos: la caída del volumen tributario acumula ocho meses consecutivos y el acumulado del primer trimestre tocó su nivel más bajo en 13 años. El resultado de enero, febrero y marzo se explica por los menores ingresos provenientes de los impuestos al comercio exterior, empleo y también por las variaciones en el IVA y el impuesto al cheque, variables que en el acumulado todavía quedan por debajo de 2025. Con esos guarismos como telón de fondo, desde el interior subrayan que en ese breve período hubo una disminución de un billón de pesos respecto al mismo período del año anterior. Y alertan que se viene consolidando un grave deterioro de los ingresos provinciales por transferencias nacionales.
Más datos del primer trimestre: los territorios de la República registraron una caída real acumulada del 8,3% en las transferencias totales, lo que equivale a una pérdida de $1.559.141 millones. O sea, $1,5 billones. Sí, un número con once ceros.
Por lo pronto, esta semana se anunciaron adelantos de coparticipación de hasta $400.000 millones “a ser reintegrado dentro del Ejercicio Fiscal en curso” y con una tasa del 15% para 12 provincias, entre ellas aliadas como Mendoza, Chaco y Corrientes y opositoras como La Rioja y Tierra del Fuego. “De esta manera se evita que los territorios salgan al mercado para afrontar sus desafíos y corran el riesgo de endeudarse con intereses del 30% y 45% aproximadamente”, contextualizan en Balcarce 50. Reemplazar transferencias por adelantos implica mayor dependencia financiera de cara al futuro. En paralelo, Economía ya tiene listas las resoluciones para conceder el traslado de la operación de más de mil kilómetros de rutas a gobernadores variopintos, una respuesta a un reclamo recurrente. Es que, más allá de pedidos puntuales, la mayoría de los mandatarios quiere lo mismo a largo plazo: fondos para obra pública, compensación por la caída de transferencias no automáticas, ayuda para subsistir sin atrasos salariales y un esquema financiero previsible para el resto de 2026.
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