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La energía de Ushuaia quedó en manos de los chinos

Usina en Ushuaia “El caballo de Troya" de Beijing en TdF

El primer anuncio hablaba de una cifra cercana a los 50 millones de dólares que la empresa china iba a invertir en la construcción de una usina de 60 MW. Ahora, Melella menciona una inversión de más de 80 millones de dólares (¿?). La obra es considerada como un "caballo de Troya" de Beijing en el Atlántico Sur por la comitiva de senadores estadounidenses que nos visitó a principio de año. La “soberanía energética” quedo solo en el relato.

En solo tres meses los anuncios pasaron de 50 millones de dólares a 80, sin explicación alguna. La bandera de China ya flamea al margen del Canal de Beagle y no se habla más de la "soberanía energética".

Melella recorre la obra, se frota las manos y ve flamear la bandera roja (China) con el Canal de Beagle de fondo. Esboza una sonrisa impostada y se enfrenta a un grupo de periodistas, todos pertenecientes a la Subsecretaría de Comunicación del gobierno, enviados por Jorge Canals. Allí declara que la obra que está recorriendo va a solucionar la demanda eléctrica de la ciudad durante los próximos 35 años.

El mismo funcionario que armó la escena para que Melella pareciera ocupado y preocupado por la falta de energía, un día antes había emitido un comunicado en todos los medios advirtiendo a los ushuaienses sobre los cortes rotativos que DPE tiene programados para esta semana. Esos cortes son producto del desfinanciamiento que la Dirección de Energía ha sufrido durante los 6 años que Melella lleva en el poder.

Ahora anuncia que los chinos desembolsarán 80 millones de dólares, cuando apenas seis meses atrás había dicho que la inversión rondaba los 50 millones de dólares. Es decir, en un descuido de cálculos, los fueguinos se enteran de que la nueva planta de energía terminará costando casi el doble y que la energía fueguina quedará en manos chinas, allí donde la “soberanía energética” pasa a un segundo plano.

El caballo de Troya
Un mes después de la inspección de los senadores de EE. UU. a Ushuaia, Melella y el embajador chino en Argentina pusieron en marcha el montaje de una usina eléctrica con tecnología y financiamiento de China. La disputa por las inversiones estratégicas en Tierra del Fuego ha pasado de las sombras a la luz pública en poco tiempo. Tal vez, en ese escenario, habría que analizar la intervención portuaria.

Recordemos que una comitiva de senadores estadounidenses, encabezada por los "halcones" del Capitolio, sobrevoló a principios de año nuestra provincia para "monitorear" la influencia asiática. Pocos días después, el embajador de la República Popular China, Wang Wei, aterrizó en la capital fueguina para recorrer el predio donde se construirá la nueva usina eléctrica de Ushuaia.

La usina para Ushuaia: inversión, tecnología y soberanía
El proyecto está emplazado en un predio de cuatro hectáreas sobre la Ruta 3 (cruzando el Río Olivia), es mucho más que una solución a la crisis energética de la ciudad. Se trata de un enclave de tecnología y financiamiento chino en la provincia que tiene dentro de su jurisdicción el Canal Beagle, el Estrecho de Le Maire y la Antártida.

Melella se encuentra en el centro de una presión geopolítica sin precedentes. Por un lado, la administración de Javier Milei, alineada incondicionalmente con Donald Trump, ha dado luz verde a la "inspección" militar del Comando Sur y legislativa de EE. UU. Por el otro, la provincia avanza en acuerdos con China que incluyen petroquímica, infraestructura, vivienda e industria electrónica.

"Es una inversión real, concreta, para solucionar un problema real", enfatizó Melella durante la recorrida, en lo que puede leerse como una respuesta elocuente a las "preocupaciones" de seguridad nacional que manifestaron los senadores norteamericanos Morgan Griffith y Randy Weber durante su paso por Tierra del Fuego y Neuquén.

Para los "auditores" del parlamento estadounidense que recorrieron la provincia a comienzos de año, esta usina representa un "caballo de Troya" de Beijing en el Atlántico Sur. Para el gobierno fueguino, en cambio, es un salvavidas en medio de una crisis autoinfligida, donde el gobierno provincial acumuló un déficit extraordinario que no le permite invertir en infraestructura.

La nueva central permitirá incrementar de manera significativa la capacidad de generación eléctrica de la ciudad. En una primera etapa, aportará 40 megavatios (MW) al sistema, con la posibilidad de sumar otros 20 MW en el futuro. Aún no hay una fecha de finalización y puesta en marcha de la nueva central. Hasta que esto no suceda, los cortes de energía prometen hacerle pasar al vecino ushuaiense un invierno difícil.

 


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