Cuando usted vino a esta provincia a finales de los 90, este lugar ya tenía habitantes e historia, señor Gobernador. Habitantes que abrieron caminos en tiempos difíciles y rincones inhóspitos. Hombres y mujeres que, sin ningún tipo de comodidades, forjaron este suelo para el disfrute de generaciones posteriores, como la suya.
Entre esos fundadores, de rostros castigados por el frío, las inclemencias y las distancias de un Territorio Nacional casi inconexo con el resto del país, estaban los policías territoriales.
Ellos, sin más abrigo que su capote de gabardina de lana más pesado que abrigado, (porque en esos tiempos no habían camperas Nike o Montagne de plumas), con sus mismas chaquetillas para todas las estaciones del año, y sus calzados que estaban en la antítesis de lo que hoy se entiende por térmico, recorrían a pie las calles despobladas, custodiaban a los habitantes y a sus bienes, y hacían de médicos, terapeutas, correos o lo que hiciera falta, porque en esos tiempos, todos se conocían y se daban una mano.
Sí, señor Gobernador: cuando usted llegó a estos confines, esto ya era una provincia, y el trabajo más duro ya estaba hecho.
Pero todos esos policías del ex Territorio hicieron un doble aporte previsional, para alcanzar un retiro digno y una cobertura de salud en el ocaso de sus vidas, cuando el tiempo inexorablemente pasa factura a sus cuerpos cansados y castigados.
Sin embargo, usted, en su soberbia y necedad, cual emperador que solo busca perpetuarse en el poder, fomenta que en la arena del circo romano se peleen como dos facciones distintas los mismos camaradas, y mientras ellos tratan de sobrevivir como pueden, usted desde su asiento privilegiado decide con su pulgar cómo y a quien favorece con su supuesta benevolencia, a partir del esfuerzo y sacrificio ajeno.
Si una persona tiene más de un trabajo y aporta por cada uno, resulta lógico que perciba en función de esos aportes. Nadie, en su sano juicio, diría que solo le corresponde cobrar por uno, porque con eso ya tiene suficiente. Entonces ¿por qué se discrimina a los policías del ex Territorio, pasando por encima de leyes, tratados internacionales, la propia Constitución Argentina, y Convenios específicos en la materia, para determinar que como ya cobran una parte de su sueldo (porque es una parte, la mitad o el 50%) a través de la Policía Federal, no les corresponde la otra mitad (por la cual asimismo aportaron durante todos sus años como activos y continúan aportando aún retirados), porque con esa mitad ya tienen suficiente.
A estas alturas, su slogan de campaña “vamos a vivir mejor” resulta de un cinismo insostenible, reducido a usted, sus ministros y funcionarios, porque de otro modo no habría motivos para negarse a recibir-en reiteradas ocasiones- a familiares y representantes de los policías territoriales. Al menos, mírelos a los ojos y dígales a quienes podrían ser sus padres o sus abuelos, que usted ha decidido administrarles el bolsillo, porque ganan demasiado.
En lugar de redistribuir la pobreza, señor Gobernador, debería enfocarse en restituir los fondos a la caja (intangibles aunque usted parece no entender ese concepto) de los que toda la política, usted incluido han hecho uso indebido, y deje de desentenderse de las constantes advertencias que, desde hace años, realizan el Tribunal de Cuentas y La Fiscalía del Estado sobre el manejo irregular de los fondos de la Caja Previsional para el Personal Policial y Penitenciario Provincial y COMPENSADORA PARA EL PERSONAL DEL EX TERRITORIO DE TIERRA DEL FUEGO, ANTARTIDA E ISLAS DEL ATLANTICO SUR. (FUN-DA-DO-RES)
540, 520 o los que lleguen en esta lucha, no claudicaremos en nuestros derechos. Porque nunca vamos a ser “cero”, y ni usted ni nadie tienen el derecho de borrarnos de un plumazo.
Con el capote, no, señor.
Porque el capote no es una prenda: es un símbolo de trayectoria, de sacrificio, de esfuerzo; y representa el respeto a quienes se ganaron un retiro digno y un lugar de honor en la historia de la Institución Policial.
Con respecto a su constante, falaz y pobre argumentación de que los culpables del desfinanciamiento de la caja son los propios beneficiarios, refiriéndose a los policías del Ex Territorio, lo dejo con una última reflexión: “Un hombre puede fracasar muchas veces, pero no es un fracasado hasta que empieza a culpar a alguien más” John Burroughs.